Descubre qué es el pterigio, cuándo debe tratarse y qué esperar del procedimiento para cuidar tu salud visual y evitar complicaciones futuras.
Sentir ardor en los ojos, ver una pequeña carnosidad avanzar hacia la córnea o experimentar enrojecimiento frecuente no debería tomarse a la ligera. Aunque al principio parece algo menor, el pterigio puede afectar tu visión, alterar la apariencia de tus ojos y, en algunos casos, limitar actividades cotidianas si no se trata a tiempo.
En esta nota te explicamos qué es exactamente esta condición ocular, cuáles son sus principales causas, cómo identificar las señales de alerta, qué tipo de tratamiento es más efectivo y por qué en Bogotá Láser Ocular Surgery Center ofrecemos una experiencia quirúrgica segura, avanzada y personalizada para quienes necesitan recuperar su salud visual con confianza.
¿Qué es el pterigio y por qué aparece?
El pterigio es una afección ocular caracterizada por el crecimiento anormal de un tejido fibrovascular que se origina en la conjuntiva y avanza sobre la córnea, generalmente desde el lado nasal del ojo. A pesar de que en muchos casos comienza como una alteración benigna y de lento crecimiento, si no se trata adecuadamente, puede comprometer la visión, generar molestias persistentes y afectar la estética ocular. Se le conoce también como “uña” debido a su forma triangular y su invasión progresiva hacia la parte central del ojo.
Las principales causas de aparición del pterigio incluyen:
- Exposición prolongada a radiación ultravioleta (UV): una de las razones más comunes. Por eso, es más frecuente en personas que pasan mucho tiempo al aire libre sin protección ocular adecuada.
- Ambientes con polvo, viento o arena: estos factores irritan de forma crónica la superficie ocular, facilitando el desarrollo del tejido anómalo.
- Sequedad ocular sostenida: la falta de lubricación adecuada predispone al ojo a sufrir alteraciones en la conjuntiva.
- Predisposición genética: si hay antecedentes familiares con esta condición, es más probable que se desarrolle, incluso con una exposición moderada a factores ambientales. Esto se vuelve especialmente relevante en zonas cercanas al Ecuador, donde la radiación ultravioleta (UV) es más intensa durante todo el año debido a la posición geográfica.
Por ejemplo, varios estudios del National Center for Biotechnology Information han demostrado que las personas que viven en regiones ecuatoriales o tropicales, como gran parte de Colombia, están más expuestas a esta radiación, lo que activa o acelera procesos inflamatorios y degenerativos en personas predispuestas genéticamente.
- Uso insuficiente de gafas de sol o de protección: la falta de barreras físicas que bloqueen la radiación y otros factores ambientales pueden acelerar el proceso.
Síntomas y señales de alerta que no debes ignorar

Esta afección puede parecer un problema menor al inicio, pero sus efectos pueden intensificarse con el tiempo si no se le da un manejo adecuado. Reconocer los signos desde las primeras etapas es fundamental para evitar molestias persistentes o incluso daños visuales irreversibles. Estos son los síntomas más comunes y las señales de advertencia a las que deberías prestar atención:
- Enrojecimiento constante o recurrente en el ojo afectado: no se trata de una simple irritación. El pterigio genera inflamación crónica que puede confundirse con conjuntivitis. Si notas que el enrojecimiento aparece con frecuencia, especialmente después de estar al sol o en ambientes polvorientos, podría ser una señal de alarma.
- Sensación de cuerpo extraño o arenilla: es uno de los síntomas más fastidiosos. Los pacientes suelen describirlo como “tener algo dentro del ojo todo el tiempo”, lo cual puede interferir con tareas simples como leer, trabajar frente al computador o conducir.
- Picazón, ardor o escozor persistente: estas molestias no suelen aliviarse con gotas lubricantes comunes. Cuando el pterigio está activo, la irritación puede convertirse en un problema continuo que disminuye la calidad de vida.
- Sequedad ocular o lagrimeo excesivo: en etapas más avanzadas, la alteración de la superficie ocular puede afectar el equilibrio del film lagrimal, generando ojos constantemente secos o, por el contrario, con lagrimeo reflejo.

- Alteraciones visuales progresivas: a medida que el tejido invade la córnea, puede alterar su curvatura y producir astigmatismo. Esto genera visión borrosa, especialmente en entornos con mucha luz o durante actividades de precisión.
- Evidencia visible de un crecimiento blanquecino o rosado sobre el ojo: si observas una especie de “uña” creciendo desde el lagrimal hacia el centro del ojo, es fundamental consultar con un oftalmólogo. La presencia de este tejido anormal no solo afecta la estética ocular, sino que puede comprometer la visión si llega a cubrir el eje visual.
- Sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia): esta molestia puede ser una señal de que la córnea está empezando a ser invadida por el pterigio, produciendo alteraciones en la forma en la que la luz incide sobre el ojo.
- Dolor leve a moderado en el ojo afectado: aunque no siempre se presenta, algunos pacientes manifiestan dolor o presión ocular, especialmente cuando el pterigio crece de forma rápida o se inflama.
Si experimentas uno o más de estos síntomas, es recomendable acudir a una clínica oftalmológica en Bogotá con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de esta patología, como Bogota Laser Ocular Surgery Center. Un diagnóstico oportuno puede evitar complicaciones futuras y permitir un tratamiento más conservador.
¿Cuál es el tratamiento para el pterigio?
El tratamiento de pterigio puede variar según el tamaño, la progresión del crecimiento y los síntomas que presente el paciente. No todos los casos requieren cirugía inmediata, pero es fundamental que el diagnóstico lo realice un oftalmólogo especializado. Estos son los enfoques terapéuticos más comunes para tratar esta condición:
- Tratamiento médico con lágrimas artificiales o antiinflamatorios: en los casos leves, cuando el pterigio no invade la córnea ni afecta la visión, puede indicarse el uso de lubricantes oculares para aliviar molestias como la sensación de cuerpo extraño, la irritación o el ardor. También se pueden prescribir antiinflamatorios tópicos para controlar brotes de enrojecimiento y reducir la inflamación.
- Cirugía de pterigio con autoinjerto conjuntival: este procedimiento quirúrgico es el tratamiento más efectivo cuando el pterigio compromete la visión, invade la córnea o causa síntomas persistentes. Consiste en retirar el tejido anómalo y cubrir el área afectada con un injerto tomado de la propia conjuntiva del paciente. Esta técnica reduce significativamente el riesgo de recurrencia.
Ten en cuenta que, a diferencia del primer tratamiento, la cirugía de pterigio no solo es una solución funcional y estética, sino que también puede mejorar notablemente la calidad de vida del paciente al eliminar las molestias y prevenir afectaciones visuales mayores.
Factores de riesgo si se deja avanzar el pterigio
Aunque el pterigio puede parecer una condición benigna, postergar su tratamiento puede generar complicaciones que afectan tanto la salud visual como el bienestar general del paciente. A continuación, te compartimos los riesgos más relevantes de dejarlo avanzar sin la debida intervención:
- Pérdida progresiva de visión: a medida que el pterigio crece, puede invadir la córnea y alterar su curvatura natural. Esto genera astigmatismo irregular y, en casos más graves, disminución de la agudeza visual, dificultando actividades cotidianas como leer, conducir o trabajar frente a pantallas.
- Afectación permanente de la superficie ocular: el avance del tejido fibrovascular puede alterar la anatomía de la superficie del ojo, generando cicatrices, opacidades corneales o irregularidades que, incluso después de la cirugía, pueden dejar secuelas visuales irreversibles si no se trata a tiempo.
- Mayor tasa de recurrencia tras una cirugía tardía: cuando el pterigio se encuentra en una etapa avanzada, su remoción quirúrgica se vuelve más compleja. Esto incrementa la posibilidad de que vuelva a aparecer, especialmente si no se toman medidas preventivas posteriores como el uso riguroso de protección solar ocular.
- Síntomas persistentes que afectan la calidad de vida: enrojecimiento constante, ardor, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo excesivo son algunas de las molestias crónicas que pueden intensificarse con el tiempo. Estos síntomas impactan el confort visual diario y pueden volverse altamente incapacitantes.
- Limitaciones estéticas importantes: además del impacto funcional, el pterigio puede generar alteraciones visibles en el ojo, como enrojecimiento permanente o deformación de la superficie ocular. Esto puede provocar incomodidad emocional o inseguridad en situaciones sociales y profesionales.
- Riesgo de complicaciones si no se actúa con supervisión médica: intentar automedicarse o recurrir a soluciones sin supervisión profesional puede agravar la condición. Algunos colirios mal indicados o el uso excesivo de gotas con corticoides pueden generar efectos adversos severos como aumento de la presión intraocular o cataratas secundarias.
La progresión del pterigio no siempre es lineal ni predecible. Por eso, en nuestra clínica insistimos en la importancia de actuar con anticipación y de la mano de profesionales en oftalmología, para evitar riesgos mayores y proteger tu salud visual a largo plazo.
¿Qué esperar del tratamiento y la recuperación?
Esta intervención es ambulatoria, segura y eficaz, especialmente cuando es realizada por especialistas en cirugía ocular. A continuación, te contamos qué puedes esperar de este proceso y de la recuperación posterior:
- Procedimiento rápido y con anestesia local: la operación de pterigión dura en promedio entre 30 y 45 minutos. Se realiza con anestesia local y no requiere hospitalización. El paciente puede regresar a casa el mismo día, con indicaciones claras para su cuidado.
- Recuperación visual progresiva: en los primeros días, es común experimentar visión borrosa, sensibilidad a la luz o sensación de cuerpo extraño. Estos síntomas disminuyen gradualmente y, en la mayoría de los casos, la visión mejora notoriamente en pocas semanas.
- Indicaciones postoperatorias específicas: se recomienda el uso de gotas antibióticas y antiinflamatorias, evitar frotarse los ojos, protegerse del sol con gafas oscuras y no realizar esfuerzos físicos intensos. También se sugiere no nadar ni exponerse a ambientes contaminantes durante al menos dos semanas.
- Controles médicos de seguimiento: el oftalmólogo realizará valoraciones periódicas para supervisar la cicatrización, controlar el riesgo de infección y prevenir recurrencias. Estas citas son clave para garantizar una recuperación exitosa y sin complicaciones.
- Resultados estéticos y funcionales positivos: la mayoría de los pacientes reportan una mejora visual significativa y una notable recuperación del aspecto natural del ojo. Además, desaparecen las molestias que antes interferían con su calidad de vida, como el enrojecimiento constante o la resequedad.
En Bogota Laser Ocular Surgery Center, acompañamos a cada paciente antes, durante y después de la intervención, con un enfoque personalizado que prioriza su bienestar visual y emocional. Nuestra experiencia en cirugía de pterigión y tratamientos avanzados nos permite garantizar una atención segura y resultados confiables.
¿Tienes molestias que podrían estar relacionadas con esta condición? Agenda tu valoración con nuestros especialistas en oftalmología en Bogotá y empieza a cuidar de tu visión con el respaldo de un centro que ha transformado la experiencia quirúrgica de miles de pacientes.
Artículo tomado de Bogotá Láser.









